No son horas, no son minutos, no hay segundos. Muero de sueño, odio madrugar, me cuesta arrancar. Es el mecanismo de la alarma con su sonidito de plena naturaleza. ¡No puede ser! No es normal, no tiene sentido, luego no tengo sueño y finalmente Club de pelis virtualmente ilegales vienen a mi. Negro arriba y negro abajo, que más da. Son las 9:30 de la mañana. Por la tarde me cambiaré, hoy estoy agotada sólo de pensar.

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