Ha sido un fin de semana de fiestas, de sorpresas y de trabajo. De preparar papeles, de vestirse para festejar y de darte cuenta que en los momentos felices, lo sencillo gana. A veces nos levantamos y nos arreglamos para sentirnos mejor. La ropa es una forma de motivación. Pero otras te levantan motivado como una llamada sorpresa esperadísima y sólo un sencillo conjunto de lencería, mis boyfriends favoritos y una camisa floja monocolor te bastan para sentir que puedes  con ese frenético momento. A mi me activa correr de un lado a otro, como este sábado trabajando de mañana en un sitio, salir, ducha, comer algo ligero y currar en otro lado, salir de noche, otra ducha y de fiesta hasta la madrugada. Llegar a cama y no tener ganas de dormir ni estar agotada. Entre papel y papel, Selena, Nemo y un break. Vivir estos momentos con lo más sencillo. Que deliciosa forma de vida.

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