Estoy demasiado bien peinada y no se si me equivoqué de vestido o de tacones pero adoro estrenar mis últimas americanas tan coloridas. Soy poco amante del amarillo, pero es tan clarita y tan larga y además de rebajas. No me gusta el amarillo canario, tengo la sensación de que deslumbra. Con este mundo blogueril he descubierto secretos con lo que sienta mejor a mi y lo que aparenta sentar mejor en cámara. O es que me voy fijando poco por los espejos de la calle, la luz cambia mucho los efectos con nuestros contrastes de color y cara. Otro ejemplo es este vestido: los viernes noche con mi chaqueta de pelo, medias trazadas y tacones queda clavado. Pero de día mi hermanita me ha soltado la perla de “Y ese camisón?” Cuando me lo ha visto mil veces en noches de birras. Sobre los tacones, tenía que desempolvarlos y ponerlos a juego con el bolso (a la venta en chicfy). Finalizado el remate del desastre por “lo primero que pillo”. Ahora vosotros diréis que estoy ideal y guapísima, yo me sonrojaré, os querré más y seguiré vistiendo y desvistiendo para descubrir que sigue oculto por el armario, porque las perchas pesan y sigo vaciándolo en cada revisión semanal.

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