Os voy a contar una historia jamás leída. Todo empieza por el postureo e incluye la historia de siempre. Es un vestido perdido por el armario de esos que me compré hace un par de años con rebajas incluida y con mucho love. Sencillo, clásico y precioso. Siempre miraba para él, como le colgaba la etiqueta. Nunca me decidía. No me veía con un vestido tan elegante un sábado y tenía programados los vestidos para la BBC anual pero llegó semana santa y hay un lugar llamado Sanxenxo en el cual tienes que estar sí o sí, reina el “postureo” durante el verano y el que comienza en fechas pascuales. No lo odio, en serio. Me paso el resto del año queriendo que llegue esta fecha porque tienen una heladería donde sirven el de Ferrero Rocher y estoy indignada por no servirlo durante todo el año pero ese no es el caso. El caso fue meter a mi amiga Lorena en casa, meterse en mi armario y recordarme que tenía este amigo sin estrenar. Fue la ocasión perfecta con un cinto y unos simples tacones, y el look ideal para un Bautizo por la sencillez del vestido. En ambas ocasiones escogería y escogí tacones nude, me gusta alargar mis piernas visualmente, cosas de mis deseos personales que la vida no me dió y que los tacones me aportan. Y han sido los primeros que me atraparon en la tienda, pero este verano Marypaz vino con ganas de arrancarme el corazón. Echad un vistacito a su web y me entenderéis. La diadema es de esos detalles que hacen los niños pequeños como sus primeros diseños y ventas por la calle y entre amigos.

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