Quizás por trabajo, quizás por obsesión, o de tanta atención. Estoy agotada de tanta flor, geometría, cambio de color y transformaciones.  Pero hace unos meses, entre el negro y el marino se componen mi armario. Su elegancia, su facilidad, su manera de sumar sin exceder, su fácil combinación con mi único estampado favorito: el leopardo.

Es demasiado sencillo sacarle partido al color negro, y aún que no he arriesgado mucho, te quería traer un poco de mi día a día también a un domingo de inspiración. Usamos peinados sencillos, recogidos para despejar la cara  y luego, deportivas porque ni un lunes ni un jueves me pongo tacones de vértigo a las 8 a.m. También es, quizás, la única vez que pienso en complementos. Son tan rápidas las mañanas que no me paro en el cajón de los collares y pendientes si no me visto tan rápido como con este color. Soy mujer de muy pocos collares por eso unas plumas que recorran el cuello fue mi última adquisición. En cuanto a pendientes, soy una obsesa desde unos meses. No de los flecos sino de los metálicos con formas diferentes, los raros. Espero que os guste, espero que estéis disfrutando de este domingo.

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Att. AC.

 

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